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Ganadería que rinde y regenera: claves regionales para escalar impacto sin disparar costos

  • Foto del escritor: María Isabel Parra
    María Isabel Parra
  • 16 jul 2025
  • 3 Min. de lectura

En América Latina, la conversación sobre ganadería sostenible suele quedarse atrapada en binarios: intensificación vs. conservación, productividad vs. impacto ambiental. Pero un nuevo informe desarrollado por IICA, GIZ, FONTAGRO, Alianza Bioversity–CIAT y otros actores clave propone una vía distinta: una ganadería regenerativa, rentable y viable, con enfoque territorial y escalamiento real.


Este documento no solo presenta una experiencia piloto en Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay, sino que traza un camino claro para que empresas, gremios y gobiernos transformen los paradigmas de producción bovina desde el territorio y con resultados financieros tangibles.


1. El dilema de siempre: ¿más carne, menos bosque?

La región del Cono Sur concentra el 44% del stock bovino de América Latina, con un peso importante en el mercado mundial de carnes. Pero también es una de las zonas más presionadas en términos de deforestación, emisiones y uso intensivo del suelo. La pregunta que el informe aborda no es si se puede seguir produciendo, sino ¿cómo producir mejor sin aumentar los costos ni los impactos negativos?.


Y aquí aparece la primera lección de los pilotos: integrar buenas prácticas no es una carga operativa si se hace desde la planificación predial. Al contrario, permite mejorar la eficiencia forrajera, reducir gastos en insumos y controlar la variabilidad climática desde la gestión adaptativa del paisaje.


2. Ganadería sostenible no es receta, es proceso

Uno de los hallazgos más poderosos del enfoque regional es que no hay una fórmula única. En cada país se identificaron modelos distintos de transición hacia sistemas más sostenibles:

  • En Bolivia, la inclusión de criterios de carbono y bienestar animal desde la planificación predial.

  • En Paraguay, la reconversión de pasturas degradadas con prácticas de rotación racional.

  • En Uruguay, el monitoreo participativo con productores como coautores de la solución.


Pero lo común en todos los casos fue el rediseño desde la lógica predial hacia una visión de cuenca. Y allí ocurrió algo clave: cuando se incluye a productores, técnicos y comunidades en la planificación, se abren caminos para reducir costos ocultos —como la pérdida de productividad por estrés hídrico o el uso ineficiente del suelo— y se mejora el acceso a mercados diferenciados.


💬 ¿No sabes por dónde empezar? Agenda una llamada estratégica con nuestro equipo. Evaluaremos si tu modelo actual tiene margen para evolucionar hacia mayor rentabilidad y legitimidad sin sobrecargar recursos.

Aquí es donde entra en juego la metodología de Negocios Nodales® que desarrollamos en +Conectiva: un marco estratégico que permite leer el territorio como un sistema de valor compartido, activar relaciones regenerativas entre actores diversos y tomar decisiones que reduzcan costos estructurales mientras se construye legitimidad.


Aplicar este enfoque acelera la adopción de buenas prácticas sin generar fricción interna ni pérdida de eficiencia.


3. Empresas ganaderas: cinco acciones para no quedarse fuera del mapa


Desde +Conectiva, identificamos cinco pasos para empresas que deseen adoptar este enfoque con impacto económico real:


ganadería y reducción de costos

  1. Mapear el estado actual predial con criterios de sostenibilidad, no solo de productividad.


  2. Revisar la relación suelo-forraje-agua como sistema dinámico que incide en costos.


  3. Incluir al personal operativo y técnico en la adopción de prácticas de pastoreo adaptativo.


  4. Medir emisiones, pero también eficiencia económica por hectárea.


  5. Explorar alianzas con centros técnicos o fondos climáticos que financien inversiones iniciales.


Aquí se despliega una oportunidad estratégica: muchas empresas medianas o grandes podrían reducir hasta un 30% de sus costos asociados a insumos y pérdidas de eficiencia si adaptan su modelo de gestión al enfoque planteado en el informe.


4. Más allá del predio: articulación que reduce riesgos

Uno de los logros de la iniciativa fue sentar en la misma mesa a actores públicos, gremios, institutos de investigación y productores. Esta colaboración permitió identificar indicadores comunes y generar capacidades técnicas a nivel local, lo que facilita la adopción práctica de los planes.


La clave no fue imponer métricas, sino facilitar el aprendizaje colectivo, desde una narrativa que entendiera tanto las urgencias climáticas como las realidades del productor. Nuestra metodología tiene herramientas prácticas que activan este punto que releva el informe.


Y eso es lo que hace falta escalar: espacios de articulación que no se limiten a cumplir normativas, sino que construyan confianza y reduzcan la fragmentación institucional. Cada actor que se queda fuera encarece el sistema y limita el alcance del impacto.


Producir con mirada larga

No hay dilema entre carne o bosque. El verdadero dilema está entre repetir modelos que agotan recursos —económicos, humanos y ecológicos— o transitar hacia sistemas que combinan inteligencia territorial, eficiencia económica y regeneración ambiental.


El informe analizado demuestra que es posible producir con rentabilidad, legitimidad y resiliencia si se articulan capacidades, se mide lo que importa y se acompaña al productor como parte del sistema, no como receptor de instrucciones.


Y eso, para empresas que buscan reducir riesgos, sostener operaciones y posicionarse en un mercado global más exigente, no es una opción. Es una ventaja estratégica.

 
 
 

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